El ramalazo andaluz de la caperucita con katana | Emma Gascó

🌿Entrevista Ilustradoras andaluzas

📣Quͧédͩaͣtͭeͤ siͥ tͭeͤ iͥntͭeͤrͬeͤsaͣ… El feͤmͫiͥniͥsmͫoͦ aͣndͩaͣluͧz, eͤl aͣrͬtͭeͤ dͩeͤ laͣ geͤntͭeͤ aͣpaͣñá, laͣs iͥluͧstͭrͬaͣcͨiͥoͦneͤs saͣtͭuͧrͬás, laͣs cͨoͦnvͮeͤrͬsaͣcͨiͥoͦneͤs soͦbrͬeͤ peͤloͦs eͤn laͣ feͤrͬiͥaͣ…

Ilustración de Emma Gascó sobre movimiento feminista en Centroamérica y en Andalucía para Coordinadora Andaluza de Ongd.

Aunque Gascó parezca un apellido catalán, Emma Gascó (Sevilla, 1982)  es andaluza. La autora de uno de los iconos más conocidos del feminismo -la caperucita con katana- decidió hace un tiempo dedicarse a lo que la hacía feliz: dibujar. Sus ilustraciones y viñetas se caracterizan por tener ese tono de humor que califica de hater-puchi* y que se centra en temas sociales como el feminismo, el derecho a migrar o la ecología. Tenemos una charleta con esta artista de colores saturados y portadas legendarias. 

P. Tienes un estilo muy identificable y entiendo que eso ha sido clave para que mucha gente reconozca tu trabajo. Recuerdo con cariño tu flamenca para Pikara. Tu caperucita con katana se ha convertido en todo un emblema del feminismo. ¿Crees que la gente conoce tus orígenes andaluces?

R. Yo no sé si tengo un estilo tan identificable, la verdad, pero gracias. No creo que la gente me ubique como andaluza si no ha oído el acento. De hecho, a menudo me escriben en catalán por mi apellido. Ser andaluza, de Sevilla, forma parte de mi identidad y la identidad no te la quitas para trabajar, ni para dibujar ni para escribir, ni para coger el teléfono. Y sí, supongo que si fuera gallega, como era mi abuela, dibujaría con colores diferentes, probablemente menos saturados. 

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida de Emma Gascó (@emmagasco) el

Si fuera gallega, como era mi abuela, dibujaría con colores diferentes, probablemente menos saturados. Clic para tuitear

P. ¿Por qué te dedicas a la ilustración? ¿Qué te mueve a hacerlo?

R. Porque disfruto, disfruto mucho. También me lo paso bien escribiendo o haciendo tareas. En una vida pasada fui traductora y en otra escribí un libro sobre movimientos sociales en América Latina. Pero, después de muchos años de dedicarme a otras cosas, acabé confirmando que, o dibujaba, o sería infeliz. Todo esto sin idealizar el oficio, en el que te encuentras con muchos escollos…

NOTA. Debido a la cantidad de spam que llegan a través de los comentarios, he tenido que desactivarlos. Comenta esta entrada en las diferentes redes sociales del proyecto. Muchas gracias.

P. Si tuvieras que hacer una pequeña sinopsis de tu trabajo, ¿cuál sería?

R. Intento poner lo que hago al servicio de «cosas buenas» y formar parte de proyectos que tienen un objetivo con el que me siento cómoda. Vivir de ello y pasármelo bien. Vaya combo, ¿eh?

Lo que hago podría tener que ver con el artivismo o arte feminista. El hilo conductor de las cosas que suelo hacer es la lectura política de la realidad, pero intento que sea en clave de humor.

Ver esta publicación en Instagram

Una publicación compartida de Emma Gascó (@emmagasco) el


 

P. ¿Existen influencias relacionadas con la diversa cultura andaluza en tu obra? ¿Has identificado cuestiones que vengan de ahí en tu forma de hacer y de comunicar? 

R. Sí, la portada de la flamenca sin depilar sería el ejemplo más claro. Basado en una conversación sobre pelos en una caseta de feria: “Hay que estar muy empoderada para venir a la feria vestía y sin depilar”, me decía una amiga. Y vaya si es cierto.

Pero las influencias siempre van más allá y una no siempre es consciente. Claro que cada tanto en alguna charla hago referencia a Cádiz. Mi madre es de Cádiz y yo he pasado bastante tiempo entre Cádiz y el Puerto. Cuento que “en Cádiz no hace frío, hace humedad”, una frase recurrente en carnavales. Y ahí hablo de cómo el machismo se nos cuela en la mirada, como la humedad se nos cuela en el cuerpo.

Portada de uno de los números de la revista impresa Pikara Magazine realizada por Emma Gascó

 P. ¿Quiénes fueron tus primeros referentes en tu trabajo?

R. Cuando todavía estaba pensando en intentar dedicarme a la ilustración, tenía en la cabeza Persépolis (Satrapi). Luego, tuve como profesor a Maguma, al que le debo muchísimo. Y, en la Escuela Minúscula de Kike de la Rubia, tuve la suerte de que me dieran clase Ana Galvañ y Riki Blanco.

Hay tanta gente tan buena… Malota, Rocío Salazar, María Victoria Rodríguez, Ana Bustelo, Joan Negrescolor, Conxita Herrero, Flavita Banana, Marie Lavis, Ana Penyas, Esther Aarts, Señora Milton, Varya Yakovleva. Ana Pez, Ximo Abadia, Susa Monteiro, Iker Ayestaran, Genie Espinosa, Javier Jaén, Gosia Herba, Julia Bernhard, Agustina Guerrero, Riad Sattouf, Alejandra Lunik… 

P. ¿Hay alguna cuestión social que preocupe especialmente a tu arte? 

R. Suelo moverme principalmente en el ámbito del feminismo, la ecología y el territorio, el derecho a migrar, el movimiento indígena…

Cuando no son encargos, sino viñetas, suelo tratar temas de actualidad que me mueven. Alguien en algún momento dijo que con un enfoque hater-puchi. Ojalá pueda mantener el calificativo.

 Artivismo, denuncia y humor suelen estar presentes en las ilustraciones de Emma Gascó. Estilo hater-puchi. Clic para tuitear

P. ¿Cómo percibes el contexto que rodea a las mujeres ilustradoras?

R. Pues no sé si diría hostil, pero desde luego cansado. La Asociación Profesional de Ilustradores de Madrid (APIM) publicó en 2016 un estudio según el cual las ilustradoras ganamos de media al año 9.473 euros (frente a los 16.323 que ganan los ilustradores). No tenemos muchos más estudios de este tipo y no es que sean datos del INE, pero desde luego, no es fácil la sostenibilidad siendo autónoma e ilustradora. Si eres madre, ya ni te cuento, aunque también tiene su contrapeso positivo en cuanto a conciliación. Lo que me resulta más incómodo es la parte didáctica de explicar que se trata de una profesión.

Por otro lado, sí que es cierto que, acompañando la explosión feminista de estos últimos años, también ha florecido la ilustración hecha por mujeres. Aunque no sé si para temáticas que no tienen que ver con el feminismo, también se cuenta con esas ilustradoras. Habría que revisar publicaciones y echar cuentas. 

P. ¿Alguna anécdota o percepción que hayas tenido en tu entorno profesional por tus orígenes?

R. Pues de Despeñaperros p’arriba, percibo que mi capacidad de hacer reír en una charla se incrementa un 30%, al menos, dependiendo de lo inspirada que esté en ese día. Y he de decir que eso, con todas sus contradicciones, también ha jugado en mi favor.

P. ¿Un trabajo de todos los que ya has hecho que consideres representativo de esta entrevista?

R. Supongo que la caperucita con katana. La hice hace años como ilustración complementaria en un artículo para Pikara Magazine, solo porque me apetecía y sin darle demasiada importancia. Creo que es lo que he hecho con más éxito, y ya me vale porque hace ya un montón de años de eso.

P. ¿Qué retos crees que enfrentan en la actualidad las mujeres ilustradoras, diseñadoras?

R. Presupuestar un pelín más alto. Me contaba la Señora Milton, ilustradora y maquetadora de Pikara, que había llegado a la conclusión de que más o menos de media pedíamos un 30% menos de lo que suele pedir un ilustrador o diseñador. 

Las ilustradoras pedimos de media un 30% menos de lo que suele pedir un ilustrador o diseñador. Clic para tuitear

*Definición de hater-puchi por Emma Gascó: «mezcla de hacer algo medio suave en la forma, pero un miaja punki en el fondo».

MOMENTO #CHIRIVIRU

Conoce cómo puedes apoyar esta web de feminismo andaluz

Mar Gallego

Contaora. Mother of cats y de este portal cósmico. #Autoinsuficiente