Se infiltró en los equipos masculinos para jugar al fútbol. La llamaban Veleta y era malagueña

La futbolista malagueña Ana Carmona (Nita) aprovechó el carnaval para hacerse una foto vestida de futbolista.

Hace un tiempo te contábamos la historia de Agustina González López, la escritora futurista granaína que transgredió los espacios públicos de la ciudad con los ropajes masculinos de su hermano con los que se recorría los cafés nocturnos y ganaba libertad. Ella misma se declaró “loca social” ante los insultos que recibía por sus modo de vida. Hoy te traemos la historia de otra de transgresora andaluza que también sufrió castigo por sus actos.

La historia de la futbolista Ana Carmona Ruiz más conocida como Nita (nacida en 1908) también está llena de ingenio para transgredir y de cambios de vestuario y dentro de él. Esta malagueña -del barrio de Capuchinos- fue probablemente la primera mujer en jugar al fútbol en un equipo del estado español. También para poder hacerlo se tenía que hacer pasar por varón.

Según los datos que arroja un artículo de Diario Sur, Nita jugaba de joven en los partidos que se disputaban en la explanada cercana al cuartel de Artillería. Años más tarde, ese territorio pasaría a ser el campo de las Escuelas Salesianas. Ése fue su enlace para empezar a infiltrarse en el Sporting de Málaga. Su padrino fue el párroco Francisco Míguez Fernández, un gallego que fue beatificado por el papa Benedicto XVI y que creía en el lema salesiano que decía que “el deporte fortalecía el cuerpo y que el espíritu se entrenaba en el estadio de la Santa Misión”.

Para poder entrar al Club, Ana Carmona -que se subía a los árboles siempre que podía para ver los partidos- comenzó a trabajar como ayudante de masajista y se encargaba de lavar la equipación. Se la ingeniaba para jugar algunos de los partidos de los que se jugaban en casa con el equipo cambiando su aspecto. Así empezó a dar sus primeras patadas al balón en partidos reales.

Bajo la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), se creó la Federación Sur y la Junta Local de Árbitros y se prohibió expresamente a las mujeres jugar en “competiciones masculinas”. Los guardias urbanos controlaban la situación bajo la demanda de la Federación, por lo que Nita empezó a correr peligro por perseguir su pasión y también por estar en el punto de mira.

Tras las denuncias, la jugadora recibió varios castigos por “alteración del orden público”: le raparon el pelo y fue encarcelada, lo que suponía una violencia recurrente contra las mujeres que llevaban a cabo determinadas acciones en la época. También sufrió arresto domiciliario. Su familia quedó marcada por el estigma en el pueblo y la trasladaron a Vélez-Málaga donde también tenía familiares.

Jesús Hurtado, periodista y coleccionista, ha sido la persona encargada de estudiar y rescatar la apasionante figura de Nita que, tras ser expulsada y violentada en Málaga, se trasladó a Vélez donde sí fue un tanto mejor recibida por el equipo de fútbol ya como mujer y donde -para pasar desapercibida- se puso el apodo de “Veleta” por sus constantes “cambios de aires”. En esta ocasión no necesitó infiltrarse para jugar algunos partidos y lo hizo bajo el conocimiento de su equipo. Eso sí, siempre en los partidos que nos jugaran en casa para no ser reconocida en la zona. Hasta mediados de los años 30 se mantuvo jugando lo que podía o lo que le dejaban.

Según un artículo de El Español, Nita encontró en su abuela Ana a su mejor cómplice en este viaje. “Su método era simple pero sumamente efectivo. Al haber aprendido en casa corte y confección, ella misma se ajustaba el atuendo para cambiar su apariencia. Mientras jugó en el Sporting de Málaga, Nita accedía al estadio por la zona de la lavandería y luego, una vez dentro, se convertía en lo que era: futbolista.

La primera mujer futbolista del estado español fue andaluza Clic para tuitear

La futbolista malagueña falleció en 1940 con sólo 32 años, víctima de una fiebre conocida como “el piojo verde”. Según Hurtado “fue enterrada con la camiseta del Sporting de Málaga (por deseo expreso) en el cementerio de San Rafael en presencia de muchos jugadores y compañeros que compartieron con ella partidos y alineaciones ‘secretas’. Curiosamente si durante la Dictadura estaba mal visto hasta sudar, con la Segunda República se produjo un impulso al deporte femenino que acabaría con la entrada de la Dictadura Franquista.

La historia de Nita nos habla de cómo puede cambiar tu vida según quiénes gobiernan y de que, incluso cuando existen las restricciones más injustas, la complicidad aparece en el camino. Su veleta era tan rápida como su creatividad y astucia para conseguir lo que anhelaba. Así, para hacerse su foto de futbolista con la equipación del Sporting esperó hasta carnaval para poder tenerla  y no ser nuevamente castigada. Donde habita la censura, habita también el ingenio.

Otra andaluza pionera que añadir a nuestra lista de transgresoras.

 



Artículo en El Español

 

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Mar Gallego

Hija de Antonia y Manué. Contaora y Periodista. Mi norte es el Sur.

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