La defensa de La Manada llega a las aulas andaluzas

 

Estudiantes de Granada en la primera huelga feminista de la historia del estado español.

El caso de La Manada ha hecho que la violencia sexual y las violaciones estén en boca de todo el mundo y se encuentre presente en absolutamente todos los espacios, incluidas las aulas andaluzas. También ha hecho que el machismo de algunos posicionamientos y las creencias que manejamos diariamente salgan a la luz con mayor fuerza. Así, muchas alumnas andaluzas han sido señaladas por parte del profesorado por su vestimenta, otras han tenido que enfrentarse a la culpabilización no sólo de la víctima sino de todas las propias alumnas por lo ocurrido. Muchas otras han tenido que hacer frente en una clase de matemáticas, lengua o literatura a frases expuestas por parte del profesorado que -se expresen como se expresen- al final tienen de fondo “marcos teóricos” del tipo: “si es que se visten como guarras”, “si no quieres no calientes ni provoques”, “los tíos tienen sus naturaleza y hay que respetarlos”, “las mujeres tenemos que hacernos valer”, “las mujeres no podemos ir solas por la calle”, “si no quieres que te violen no lo busques”, “si no te metieras en la boca del lobo no pasaría nada”.

En las últimas semanas hemos recibido ya varios casos que pueden reducirse a lo anterior. Precisamente uno de ellos, ocurrido en un instituto andaluz, lo ha protagonizado una profesora al ser informada por el alumnado de que no iba a haber clase al día siguiente, ya que el sindicato de estudiantes había convocado una manifestación para protestar contra la sentencia de la Manada al considerar que abuso no es lo mismo que violación.

Como una de las alumnas nos cuenta,  “le dijimos a la profesora que el jueves íbamos a hacer manifestación y nos dijo que por qué la huelga y le dijimos que por la manada y empezó a decir que si estábamos de acuerdo con el veredicto de la manada y le dijimos que no  porque el juez había dicho que era abuso sexual y no violación… Y la maestra comenzó a decir que a ver que ella tampoco estaba de acuerdo con lo que habían hecho pero que, hombre, que la muchacha no se podía haber ido con cinco tíos porque lo que no puede hacer es meter la mano en la boca del lobo y después pretender que no te muerda“.

Una profesora a su alumnado: no se podía haber ido con cinco tíos porque lo que no puede hacer es meter la mano en la boca del lobo y después pretender que no te muerda Clic para tuitear

Sin entrar en analizar esta comparación entre hombres, lobos, manada… creemos que cabe resaltar que la profesora entra a una conversación con opiniones que ni siquiera le han sido pedidas en un contexto donde su puesto representa autoridad y poder: “yo enseño, soy la que sabe, vosotres sois alumnes, escucha a la persona que además será quien te tenga que evaluar y aprobar”.

La cosa no se quedó ahí y la profesora hizo su particular recreación de los hechos: “dijo que ella creía que la muchacha había estado como tonteando con ellos, se había ido con ellos y ya cuando se vio  ahí ya dijo que no pero que ella estaba tan tranquila y se fue sin ser consciente… que ella quería irse hasta que ya  había ido ahí con tanto tío y ya dijo que no pero que ella quería irse con ellos y también dijo que hay que tener cuidao porque las muchachas no podemos ir solas por la calle porque nos puede pasar algo.

Una profesora a su alumnado: hay que tener cuidao porque las muchachas no podemos ir solas por la calle porque nos puede pasar algo. Clic para tuitear

Curioso, ¿no? porque la víctima de La Manada no iba sola por la calle precisamente. ¿Cuál es el mínimo de personas que debe acompañar a una mujer? ¿Cuándo se considera que una mujer está sola o en peligro? ¿Cuál es el mínimo de hombres del que nos tenemos que rodear para no ser tachadas como guarras? ¿Cuál es la cifra correcta  y qué identidades tienen que rodear a las mujeres para ser aprobadas socialmente. Porque las mujeres, que no valemos según la sociedad por nosotras mismas, que somos constamente infantilizadas y necesitamos protección y paternalismo, siempre seremos culpabilizadas por la gente con la que elegimos pasar el tiempo. Dos mujeres viajando juntas, ¿están solas? ¿Hace falta que haya un hombre para que no lo estén? ¿Correremos el peligro de ser violadas porque para la sociedad mujeres juntas es sinónimo de solas? ¿Es problema de la sociedad o es culpa de las mujeres? Sin embargo, dos mujeres acompañadas de hombres corren también el peligro de ser violadas… ¿Qué tienen que hacer las mujeres? ¿Nos damos cuenta de que, hagamos lo que hagamos, seremos culpabilizadas?

“Salimos de la clase y estaba yo indignada con la vida y un muchacho de mi clase empezó a decir hombre tiene toda la razón”. Eximir la culpa, no generar autocrítica en torno a la masculinidad hegemónica… sinónimo de “tener razón”. Adrienne Rich decía que la objetividad siempre había sido subjetividad masculina.

Para Stella Cabrera, profesora de instituto en Lepe (Huelva) la forma de proceder del profesorado no es correcta por dos motivos que considera graves:  el profesorado “debe evitar hacer uso de opiniones personales. Debe hacer a sus alumnos razonar haciéndole preguntas que fomenten el pensamiento crítico, pero nunca mostrar una opinión personal. El segundo error está en la afirmación de que las alumnas no deben ir solas y tener cuidado. Eso va en contra de del principio de educar para la igualdad implícito en nuestras leyes educativas“.

Mariné Criado es profesora de instituto en Granada capital. Asegura que esta forma de proceder del profesorado no sólo es reprobable desde el punto de vista docente sino también desde el ciudadano: “Pienso que la crítica que se ha hecho en el aula es totalmente inhumana e incongruente. Educamos para la equidad y la eliminación del sexismo, no para que se siga fomentando. Ese comentario tan perverso de que “las chicas no debemos ir solas por la calle” sigue poniendo en peligro nuestra condición de mujeres, nos incapacita y nos hace indefensas frente a la sociedad patriarcal predominante cuando, en la enseñanza pública, nuestro deber como docentes es eliminar las barreras sexistas y crear a personas libres y con sentido crítico“. Para Criado el sentido crítico que otorga el feminismo y las herramientas que otorga para cuestionar lo que se da por sentado socialmente es indispensable para librarse de los condicionantes machistas: “Personalmente siempre aplico enfoque de género a mis clases y, aunque es difícil, creo que poco a poco el alumnado se va concienciando más de lo necesario que es el feminismo para todes”.

Las Secretaria del Sindicato de Estudiantes de Sevilla, Ainoa Murcia también ha afirmado que tras la sentencia de La Manada han detectado -aparte del gran estadillo de solidaridad de muchas mujeres- comentarios machistas en varios centros educativos que han manifestado rechazo hacia la lucha contra la opresión de las mujeres en general: “Por eso animamos a todas las alumnas que hayan sido increpadas por parte del profesorado por esta cuestión y, también, a cualquier alumno que haya escuchado un comentario machista por parte de estos, a que se pongan en contacto con el Sindicato de Estudiantes para denunciar esta situación. No podemos tolerar el machismo dentro de nuestras aulas, y mucho menos si quienes lo reproducen son precisamente aquellos que tienen que formarnos, no solamente en los conocimientos de materias concretas, si no también en valores y en igualdad”.

Qué ideal sería que en la enseñanza fuéramos conscientes de que a veces el sentido crítico que se aplica como correcto tiene un nombre y pertenece a una escuela de siglos de existencia: la escuela del machismo y del supuesto uso de la razón para culpabilizar a las víctimas con frases causa-efecto del tipo: “si no te metes en la boca del lobo…”. Ya va siendo hora de que conozcamos el punto de vista de Caperucita y su abuela.

#MANADASOMOSNOSOTRAS


PA HACERSE MIRAR: Habría que destacar cómo otros puntos de partida de análisis críticos se dan en las aulas sin ningún tipo de reparo: escuelas filosóficas, enfoques históricos. Sin embargo, no es hasta que se habla de feminismo que no es más que otras gafas más para analizar la realidad cuando saltan las alarmas. Pura misoginia y negación a que las mujeres hablen y cuenten sus relatos y pura negación a llevar a cabo un enfoque crítico en el que el punto de vista de las mujeres sea igual de válido y la cuestión de género no sea obviada e ignorada. En las aulas nos hemos tragado el punto de vista masculino en todas las asignaturas sin que nadie pusiera en cuestión contra quiénes iban esas opiniones; algo que constantemente se hace cuando una mujer expresa la suya.

Tampoco dejar de mencionar -porque ya veo el comentario venir- el hecho de que la profesora que ha increpado ha sido una mujer. Repetimos constantemente que formamos parte de un sistema machista donde se comparten miradas e ideologías que beben de ahí. Las mujeres no nacemos en una burbuja en la que estas opiniones no nos calan ni nos afectan. Por tanto, si la sociedad es machista habrán mujeres que igualmente lanzarán estas opiniones adoptando el punta de vista de opresor; máxime cuando nuestras opiniones sólo son válidas cuando obtienen la “ilustrada aprobación masculina”.

DATOS DEL SINDICATOsev.sindicatodeestudiantes@gmail.com 600700593

Mar Gallego

Hija de Antonia y Manué. Contaora y Periodista. Taconeo en Pikara Magazine y me entreno para ser folclórica en el Proyecto de Feminismo Andaluz "Como vaya yo y lo encuentre". Mi norte es el Sur.

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