La verdá de la Veneno

Qué bien la ha puesto en esa nube Ana Belén Rivero y su coño: maldiciendo desde otros antros. Dando luz a otros cuartos oscuros de la hipocresía.

https://anabelenrivero.com/

A la almeriense más bella, Cristina La Veneno (19 de marzo de 1964, Adra-9 de noviembre de 2016, Madrid) nos la arrebata la muerte más recurrente a la que nos tienen acostumbradas tanta mujeres libres: el asesinato. ¡Tan grande! ¡Tan irreverente! ¡Tan sin pelos en la lengua! Tan enemiga de las apariencias que lo único que siempre quiso fue luchar contra un teatro que quería dividirla en dos. Este absurdo percá binómico de algunos hombres cis y otras figuras relevantes de la sociedá… Gente maja y agradable sobre quienes les vecines tienen opiniones maravillosas en los informativos: “parecía buena persona”, “era tela de güena gente”; después incluso de que acabaran de asesinar a su ex pareja para luego meterse dos tiros en la nuca. Y es que son años trabajándose la fachada pa que luego no digan de unx que es buena gente… Dichoses aquelles que pueden elegir su muerte.

Seres de mentira que mienten… seres que, mientras ayudan con el peso de la compra a la prota del anuncio de La Lotería, guardan su peor cara para lo privado. Gente experta en martirizar a quienes tienen luz propia, expertas en sacar beneficio de quienes acojonan su mundo si no consiguen someterlo. GENTUZA…  Gentuza que  se sabe al dedillo el manejo de las apariencias, que han hecho de su doblez un arte, que tienen bajo el brazo el “Manual del buen empresario”, que -sea cual sea la putada- te dirán “te tengo en mente cariño, no me olvido de ti” siempre de muy buenas formas. GENTE… GENTUZA Que se mueve como pez en el agua en el “estudias o trabajas”, “cerveza o vino”, “playa o montaña” Y… ¡PEREZAAA!!!!!!!! Esa gente que se hace rica a costa de la gente auténtica.

Veneno EXTRA ORDINARIA

https://anabelenrivero.com/

El pecado de la La Veneno no fue ser ordinaria. Más hubieran querido que el éxito la hubiera “amansado”; comprado incluso. El pecado de La Veneno fue ser EXTRA-ORDINARIA. No haber sido la mujer que toda sociedad esperaba. El pecado de La Veneno fue, como ella misma decía, su caminar explosivo y supersexy: “Si me meto en un cementerio, levanto a los muertos de la sepultura”. Ojalá se levantara para aparecerse entre pesadillas.

No tenía filtros y no sabía de guardar las formas. Era como el momento en que abrimos la lata de cerveza fría después de haberle dado un buen meneo. Efervescente. Demasiado bella para este mundo que sólo quiere ver lo auténtico a través de una pantalla. Gente de hielo que hace de lo auténtico un espectáculo esperpéntico, que lo encierra entre las paredes de un circo, una verbena, una fría noche de sexo. Que reduce lo auténtico a un Crónicas Marcianas. Que está a favor de lo auténtico siempre y cuando no se le tome demasiado en serio porque en el mundo “real” es distinto. En el “mundo real” a la gente auténtica la matamos de hambre. De hambre emocional y de estómago. En el “mundo real” somos asesines de lo auténtico. No nos gusta demasiado: nos hace sonrojar. A menudo, pasamos vergüenza ajena de lo auténtico. En el mundo real La Veneno no cabía si no se partía antes en dos. Si no se medía y se bajaba la altura para no acomplejar a nadie.  Si no era un espejo que reflejaba la figura de les acomplejades el triple del natural. Si no se anulaba ella para hacer parecer más a otres. El mundo real es una prisión para la gente auténtica.

“Me he acostado con gente que con un dedo mueve España”

La Veneno era lista la joía, tan lista que pasó de ser el guapo más guapo de Andalucía (Míster Andalucía en 1989) a la guapa más guapa del estado español. Ella sabía de sus mentiras. No las encarnó pero se forró con ellas y esa fue su gran venganza. Como trabajadora sexual engañó a todos los ricachones y gente poderosa que bajaba las ventanillas tintadas de sus carrazos y le decían “¿me conoces”? “No”, decía ella, y pasaban al lío. Sabía perfectamente quiénes eran. “Me he acostado con gente que con un dedo mueve España… Me han ofrecido millones para que lo dijese pero fue gente tan importante, que si lo hago, no llego viva a la puerta de mi casa. De dos tiros me han quitado de en medio“.

La Veneno quería que, tras su muerte, esparcieran sus cenizas en el Parque del Oeste donde fue una puta feliz porque a La Veneno le encantaba prostituirse y así lo decía. “Era tan feliz”… Y ésa es precisamente la grandeza de La Veneno: que jodía todo el pensamiento normativo de cuajo, que no la esperábamos ni la veíamos venir y que, a pesar de todo y de todes, ahí estaba; dando coraje hasta a quienes no conciben trabajo sexual + felicidad y placer porque se han hecho añicos en tantas categorías perfectamente limpias y acabadas de barrer. Pulidas…

La Veneno fue valiente porque no tenía ningún respaldo emocional ni privilegios que la llevaran a romper la hipocresía desde la comodidad y la ausencia de riesgos. Tuvo el coño de vivir la vida que quería y podía. Tuvo el coño de ser feliz con lo que tenía a su alcance y, aunque el mundo quisiera reducirla al plató del Mississippi, ella se desparramó más allá de lo real conocido sin hacer concesiones, sin meterse en una caja.

Y con respecto a la gran pregunta y nuestras propias trampas internas, preguntarse si La Veneno fue o no asesinada es un insulto hacia nuestra vocación de rabia y hacia su memoria. Por supuesto que fue asesinada. A La Veneno la matamos entre todes. La mató una sociedad que exige que guardes lo mejor de ti, tus partes más auténticas para poder dar tres bocados de algo al día. La mataste cuando decidiste callar aquí y romperte allá. La matamos cada vez que escondemos partes de nuestra personalidad para conseguir el reconocimiento ajeno. La Veneno muere en cada lugar en que decidimos dejar de ser incómodas. Y no seamos simplistas… No todo el mundo puede permitirse romper las apariencias. No todo el mundo tiene dinero para poder ser eso que es cuando lo descubre, si es que lo descubre. No todo el mundo puede SER y de ahí la denuncia que hacemos a esta sociedad de mierda y sus dispositivos de control.

PERO INSISTIMOS.  Esto no hace más que engrandecer lo que era La Veneno. Está claro, ¿no? Está claro. No es fácil, no lo es ni lo era ni lo será… De ahí su enorme legado. Y SU GRANDEZA. De ahí que, antes de hablar de ella, tengamos que limpiarnos bien la boca.


Por supuesto que no dejamos pasar el asesinato y todo lo que ha rodeado este caso pero queríamos centrarnos en la cuestión de nuestra propia responsabilidad social ante lo que ocurre. Nos parece importante poner en pie los dispositivos sociales que permiten que estos asesinatos sigan sucediendo y nos parece menos simplista y más rico encontrar esos dispositivos dentro de nosotres.

En chicaroja1312 se dice “Más del 90% de las mujeres transexuales han experimentado discriminación laboral. La mayoría de mujeres transexuales asesinadas en Estados Unidos en 2015 eran, además, negras o latinas.

La esperanza media de vida de una mujer trans en España es de 50 años. En Argentina, de 35.

Cristina Ortiz, La Veneno, sólo tenía 52 años y mucho veneno por delante…

#SOMOSVENENO

Mar Gallego

Hija de Antonia y Manué. Contaora y Periodista. Taconeo en Pikara Magazine y me entreno para ser folclórica en el Proyecto de Feminismo Andaluz "Como vaya yo y lo encuentre". Mi norte es el Sur.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *