Objetivos y bloques

Este material en constante construcción busca nombrar aquello que nunca pareció existir en los discursos hegemonicos: la articulación, potencia y maneras propias de entender el feminismo entre mujeres y disidencias oprimidas en Andalucía que, lejos de carecer de agenda y reivindicación, hicieron sus propuestas bajo un lenguaje y una forma de entender el mundo que nunca ha sido reconocida por el status quo y las inercias impuestas que, a veces sin darnos cuenta, reproducimos en los ámbitos que buscan construir Justicia Social.

Prácticas como la hermandad entre vecinas, la alegría y la resiliencia como planteamiento ante la precariedad o el uso del arte y del cuerpo como resistencia política han sido y siguen siendo maneras de generar comunidad en este sur local.

Las mujeres andaluzas, por otra parte, han sido dibujadas en el imaginario colectivo del estado español como identidades que no tenían nada que aportar. Históricamente caricaturizadas desde los escalones más bajos como si quienes se encuentarn ahí no tuvieran una historia, un valor, un conocimiento, una receta para la supervivencia. Catetas, analfabetas…. han sido algunos términos empleados para describirnos.

Ellas —de las que muchas venimos y que somos también nosotras— atesoran la sabiduría de quienes están al otro lado del relato oficial. De quienes pusieron el cuerpo, las vivencias y las recetas para resistir a los envistes de la vida.

Quienes crean que estos complejos que pesan sobre las identidades obreras andaluzas son asunto del pasado, que tire de hemeroteca: “Para ser andaluza eres más educada que yo” fue el comentario que un político dedicó recientemente a una joven política andaluza.

Por todo lo de ayer y por las marcas genealógicas que nos siguen acompañando, el contexto de este material que surge del trabajo realizando bajo el proyecto de memoria histórica y reflexión desde la mirada feminista “Como vaya yo y lo encuentre. Feminismo andaluz y otras prendas que tú no veías”, considera que los feminismos andaluces son una forma de reparación histórica y conocimiento situado. Así como una manera de acercarnos a las narrativas, violencias e inequidades históricas que construyen la Marca España desde dentro. Una manera crítica de acercarnos al contexto histórico que nos rodea y que desemboca en jerarquías territoriales que también se imponen al interior del estado español.

Nombrarnos desde el territorio andaluz es una forma de identificar parte de nuestros sentires y devenires. Una forma de sanar y de contarnos al completo desde nuestra propia mirada. Desde nuestra propias explicaciones.

Hacerlo desde el feminismo implica también cuestionar a aquello andalucismos históricos que, desde las luchas sociales, el pensamiento y la cultura, han hecho grandes contribuciones pero cayendo numerosas veces en las formas de las masculinidades hegemónicas como el mesianismo, la patria y la ausencia de todo aquello que construye desde lo ordinario y lo cercano cada día: los trabajos de cuidados que se hacen bajo la base sistémica de los descuidos, las bases de nuestro suelos fregaos.

Se considera oportuno también una revisión de estas formas de proceder en un momento en el que estas posturas parecen volver a cobrar vida a través de iniciativas partidistas y de diversos proyectos políticos. Hablar de feminismo en ellos no implica siempre una revisión interna.

Asismimo, la mirada territorial de este material es también un reconocimiento a la tierra como ente vivo generadora de saberes y con capacidad de agenciamiento. No se trata, por tanto, únicamente de hacer conocimiento situado sino de recuperar la conversación con la tierra y su diversidad.

Por otra parte, que Andalucía haya sufrido un proceso histórico de desposesión económica, simbólica, cultural, etc., no debe llevarnos a renunciar a un análisis que la recoja en toda su complejidad y que recoja, también, el privilegio que ocupa en tanto tierra que pertenece al norte global. Y que no se use como excusa para evitar asumir los privilegios que, la mayoría de ocasiones, conviven con las discriminaciones en un mismo cuerpo identitario (territorial, individual o colectivo).

Como dicen las mujeres andaluzas de orígenes pobres: “Una cosa no quita la otra”.

Aunque aquí la historia se centra en su lugar como un pueblo desposeído dentro de la historia de la Marca España precisamente porque esto es algo de lo que se evita hablar en la Historia oficial, ojalá esta mirada para comprender nuestras raíces no desemboque en un reduccionismo revictimista sobre nuestra propia identidad.

Ojalá ayude a vernos también desde nuestro potencial y nuestro increíble material subversivo. Desde nuesttra potencia. Que pueda ser catalizador de posturas autocríticas que nos coloque en el mapa mundial teniendo en cuenta todas las caras de nuestras moneas. Y que reconozca en el ejercicio de poner sobre la mesa las diferencias internas una pr´áctica que suma y nos fortalece en el caminar hacia posturas críticas que buscan las transformación social en colectividad e interdependencia. Sin que tengamos que sufrir un proceso de enajenación cultural para poder forma parte de los movimientos que, si no nombran desde qué lugar están creando, lo hacen también desde una hegemonía. Esta vez territorial.

Como dice mi queridísima Elisa Coll, “si en la diversidad ocupamos espacios distintos, eso nos brinda un suculento abanico de imaginativas formas de destrozar el patriarcado”.  

Espero que disfrutéis de todas estas reflexiones, recopilaciones y rebujitos.

OBJETIVOS

Son objetivos más específicos de este material:


1. Entender las claves territoriales que aporta Andalucía a una mirada feminista, plural y crítica de la Marca España.


2. Contextualizar la situación de precariedad y discriminación en la que se encuentra la clase obrera andaluza —con especial hincapié en las mujeres empobrecidas— desde una mirada feminista, con una perspectiva de género que ponga en valor las resistencias territoriales y recupere su historia silenciada.


3. Poner en valor las dinámicas de nuestros entornos más cercanos como ejemplos tangibles en los que se desarrollan nuestros complejos e identidades y en los que también pueden desarrollarse nuestras construcciones feministas y resistencias. Analizar nuestros propios procesos incluyendo las gafas andaluzas en cada ejemplo y entender el término “andaluzofobia” también como una forma de incidencia en las jerarquías territoriales que no pueden reducirse únicamente al término “clasismo”.


4. Reconocer las prácticas discursivas y socioculturales propias de Andalucía que puedan aportar a la construcción de una sociedad que ponga la vida y no los dineros en el centro.


5. Conocer figuras y testimonios de mujeres andaluzas e identidades disidentes (no normativas) que se han desarrollado en la tierra y que aportaron y aportan a la causa de la diversidad y de la construcción comunitaria generando prácticas que hoy suponen una alternativa al capitalismo.

BLOQUES

BLOQUE 0: ¡Niña! ¡Baja pabajo!

BLOQUE 1: Mírala cara a cara que es la primera. Silencios y discursos únicos en la contextualización de la situación andaluza. Andalucía como hemeroteca de resistencias.

BLOQUE 2. Andaluzofobia por soleá.

BLOQUE 3. ¡Qué poderío, qué poderío. Tienes en el chich… metío.

BLOQUE 4. Claves para la construcción de feminismos andaluces. Urbanismo, calle, carnaval y pipazos.

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